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martes, 26 de abril de 2022

'Asesiné cobardemente a civiles': militares reconocen 'falsos positivos'



Un hito histórico en la justicia transicional tiene lugar este martes 26 de abril en Ocaña, Norte de Santander. Por primera vez en los procesos de paz del mundo, los responsables de crímenes de guerra y lesa humanidad reconocen pública y personalmente ante la sociedad, las víctimas y la justicia su participación en estos delitos.


Se trata de un grupo de 10 militares retirados (entre ellos un general) y un civil que fueron imputados por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) por haber participado de los asesinatos de civiles inocentes para ser presentados como delincuentes dados de baja en combate, los mal llamados 'falsos positivos'.


Ningún momento nos había acercado tanto a la verdad y a la posibilidad de impartir justicia como esta audiencia de reconocimiento", dijo al inicio de la diligencia el magistrado Eduardo Cifuentes, presidente de la JEP.


Frente a frente, un puñado de víctimas y este grupo de responsables de los 'falsos positivos' se encontraron en un mismo escenario, con cinco magistrados de la JEP en el medio,  y un auditorio de más de 50 personas víctimas, en su mayoría que tuvieron la oportunidad de presentarse una a una.


La magistrada Catalina Díaz Gómez, relatora del macrocaso 03, que investiga estas ejecuciones extrajudiciales, intervino para explicar cómo se logró la imputación contra las 11 personas que participan en la audiencia de reconocimiento.


Previo a este encuentro, hubo 22 reuniones individuales entre comparecientes y víctimas en Ocaña y Soacha, así como otros siete encuentros colectivos preparatorios y otras medidas para garantizar que el reconocimiento cumpla con uno de sus objetivos centrales: reparar a las víctimas.


El primero en hablar fue el suboficial retirado Néstor Guillermo Gutiérrez, quien era cabo primero durante la época de los años.


"Reconozco mi responsabilidad en los crímenes y homicidios que cometí. No es fácil estar acá frente a las víctimas. No voy a justificar lo que hice. Asesinamos personas inocentes, campesinos. No únicamente fue en esa época, eso ya era como una política que se llevaba dentro de las filas, no todos los militares ni toda la institución, porque hay gente buena, pero también, como vimos, gente mala", dijo el exmilitar.


Gutiérrez detalló cómo llegó a un burdel, identificó a un expendedor de estupefacientes y elaboró una lista de personas, con "la presión de que había que dar resultados, buscar los resultados como fueran". Dijo que había alianzas con grupos paramilitares para conseguir armas. 


l otrora cabo contó que junto a la administradora de un bar, elaboró una lista de 14 personas: "Empezamos a ejecutar a los inocentes, a los campesinos de la región. Yo en ese momento no medía las consecuencias del daño que estaba haciendo".


Y agregó: "Maquinamos un teatro para mostrar un supuesto combate, por la presión que había de los altos mandos. Yo ejecuté, yo asesiné familiares de los que están acá, llevándolos con mentiras, con engaños. Disparándoles, asesinándolos cruelmente y poniéndoles un arma para decir que era un combate, que eran guerrilleros, y manchar el nombre de esa familia, destruirla, dejar unos hijos sin padre, dejar unos padres sin hijos".


El militar detalló los asesinatos de varios campesinos de la región del Catatumbo con nombre y apellido, y reiteró que no eran guerrilleros, sino civiles inocentes.


"Quiero que el mundo sepa que eran campesinos, que yo como miembro de la Fuerza Pública asesiné cobardemente. Le arrebaté la ilusión a sus hijos, le desgarré el corazón a sus madres por una presión, por unos falsos resultados, por tener contento a un gobierno. No es justo y todos los días oro y le pido perdón a Dios por el daño que le causamos a esta región".


El segundo militar en hablar fue Daladier Rivera Jácome, capitán del Ejército durante la época de los hechos. 


El exoficial le pidió a Villamir Rodríguez, una víctima sobreviviente que entregó su testimonio, que se pusiera de pie, y le solicitó perdón por haberlo detenido y, posteriormente, fabricar falsas pruebas para que fuera capturado. Rivera mencionó que "unos desmovilizados que obtuvieron una dádiva se sentaron a declarar para que estuviera detenido".


El exmilitar señaló que varias de las armas que se les colocaban a las víctimas para hacerlas ver como guerrilleros, se obtuvieron de una caleta que él mismo encontró.


También indicó que, aunque elaboraba informes de inteligencia, nunca tuvo formación para ello. 


Menciones a miembros activos del Ejército


Rafael Antonio Urbano, quien era sargento segundo del Ejército cuando se cometieron las ejecuciones en el Catatumbo, mencionó que en algunos de estos asesinatos participó un actual mayor activo de apellido Velandia, "quien proximamente será general de las Fuerzas Militares y no está vinculado en este proceso, siempre se ha escabullido".