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domingo, 15 de agosto de 2021

Sobrevivió a dos intentos de suicidio a causa del bullying y hoy inspira con su historia


En estas latitudes la población está más acostumbrada a la calvicie en hombres que en mujeres. Ver a una mujer calva en el supermercado, centros deportivos, o simplemente caminando por las calles, además de ser poco probable, generaría comentarios entre quienes creen que la belleza de una mujer se mide por el largo y color de su cabello.


La Alopecia es una enfermedad que cada vez ataca a más mujeres en todas partes del mundo, pero si esta enfermedad aparece cuando se es muy niña, los daños psicológicos a causa del bullying por parte de niños y adultos, causaría problemas irreversibles en la autoestima de la mujer adulta y esta es la historia de dolor y superación de una mujer cordobesa que quedó calva desde muy niña y hoy es muestra de superación, con una historia realmente inspiradora.


SU VIDA

Sonia López Negrette tiene hoy en día 45 años de edad, pero quedó calva a los 14 años, siendo diagnosticada con Alopecia a los 8 años.


El camino hacia el éxito personal fue duro para esta mujer nacida en la zona rural del municipio de Puerto Escondido; la novena de 11 hermanos.


Su cabello al nacer, y al inicio de su niñez era rubio y crespo, pero sin saber cómo y por qué, comenzó a botarlo cuando era muy niña, lo que la llevó a vivir terribles episodios de bullying por parte de los niños y de adultos, que se burlaban y comentaban lo que para Sonia era una tragedia.


Intentó suicidarse en dos ocasiones, la primera a los 10 años, no podía soportar las burlas y el maltrato al que era sometida a causa de su apariencia: “El camino de la escuela hacia mi casa era el peor, todo el mundo se burlaba, me decían cosas, me ponían apodos y si llegaba llorando mi padre me pegaba, porque él decía que eso no era motivo de llanto”.


Se acostumbró a llevar el dolor por dentro, su madre le cubría la cabeza con pañuelos que en la calle y escuela los niños le quitaban, sólo para reírse de ella.


Sonia fue creciendo con el dolor y la angustia de no encajar en el estereotipo de belleza y ante la ignorancia de la época fue enviada a un “centro de sanación espiritual” en la ciudad de Cartagena, donde fue esclavizada, maltratada en todas sus formas y abusada.


Con 12 años ya Sonia había intentado quitarse la vida dos veces, no podía vivir con el dolor que le generaba verse al espejo y sentir que era fea, sumado a que la enfermedad (hidrocefalia) de su hermano menor, hizo que su madre, su único apoyo, volcara toda su atención al otro niño, por considerar que la calvicie de la niña no era tan grave como la situación del otro hermano y eso hizo sentir a Sonia aún más sola y devastada.


A medida que creció y sumado a muchas otras experiencias, Sonia decidió ocultarse tras pelucas, para evitarse las miradas indiscretas, las burlas, y las preguntas necias de gente que no entiende o no sabe lo que es vivir con una enfermedad autoinmune.


Se convirtió en estilista, la necesidad de cuidar y mantener bellas sus pelucas la llevó a aprender este oficio que actualmente desarrolla en el barrio donde vive en la ciudad de Montería.


RENACIENDO

Aunque tiene 45 años, fue a los 30 que decidió emprender su camino hacia la sanación y aceptación, aún le cuesta desprenderse de estas pelucas que le producen mucha seguridad, quizá porque sigue intentando encajar.


Y fue precisamente a los 30 años cuando un médico dermatólogo en Bogotá, le explicó la razón de su calvicie, la enfermedad era irreversible y en definitiva nunca tendrá cabello, así que Sonia decidió hacer lo más valiente que una mujer en un país tercer mundista puede hacer, se tatuó la cabeza completa y parte de su cuerpo.


Cada figura que se desprende tiene un significado para ella: un león que representa la fuerza que ha tenido para enfrentar la vida, un maurí que representa la sabiduría que ha tenido que desarrollar, una rosa que representa amor y ternura, esas que no han desaparecido en ella a pesar de las circunstancias; la diosa griega Atenea, varios arabescos, plumas y aves que representan la libertad plena que desea sentir, el Ave Fénix que cada día la hace resurgir entre sus cenizas y la playa y el mar que tanto ama.


Hoy intenta promover una fundación que sirva de ayuda para otras mujeres, niñas y adolescentes con igual condición.


Quiere que su historia de resiliencia y superación le sirvan de inspiración a quienes hoy sufren en silencio la angustia y las burlas, de incluso familiares, por ser diferentes.


“Quiero ser un punto de apoyo para estas personas que están en la misma situación. Casi todos los días leo que un niño se suicida y nadie sabe por qué, nadie entiende la angustia y el dolor que puede sentir una persona, sobre todo un niño al que atacan sólo por su apariencia”, expresó Sonia desde su propio salón de belleza.


Hoy esta mujer cordobesa camina feliz, sin importarle lo que diga la gente, que no deja de criticarla por sus tatuajes, “y eso que aún no he salido a la calle sin peluca”, expresa esta madre de dos hijos, a quienes su historia de valentía y superación los ha hecho fuertes ante la vida.