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domingo, 8 de agosto de 2021

"Alejandro Durán, primer medallista de oro de Colombia”


La primera Medalla de Oro para Colombia en unos Juegos Olímpicos está en el municipio de Planeta Rica, la ganó Alejandro Durán Díaz en 1968 y se la obsequió a su pareja sentimental Doña Gloria Dussán; la valiosa joya llegó desde suelo azteca mexicano a la tierra zenú planetarricense, dónde Alejo vivió sus máximas alegrías, siendo siempre amado, respaldado y respetado por la gente del pueblo.


Las Olimpiadas que datan de la antigüedad griega, fueron un conjunto de competencias atléticas que disputaban los mejores deportistas de las distintas ciudades estado de Grecia, aproximadamente en el año 776 antes de Cristo, es decir, unos 2.796 años atrás por allá en el Siglo VIII A.C. Estas competencias a través de la historia siempre se realizan cada 4 años en honor a las fiestas del dios Zeus y fue primeramente organizada según la mitología por su hijo Hércules.   

                           

Aunque estas justas deportivas como tal fueron oficializadas para el resto del planeta en 1896 en la ciudad de Atenas (Grecia), entre el 6 y el 15 de abril de ese año. Participaron 241 atletas masculinos -no hubo participación femenina- de 14 países que disputaron 43 competiciones de 9 deportes. 


Además de las disciplinas atléticas también habría lugar para la cultura, así que paralelo a estas olimpiadas deportivas a partir de México 1968 se inician las Olimpiadas Culturales donde sobresalían los intérpretes musicales, que con sus géneros autóctonos deleitaban a los asistentes; fue así que Colombia para los Juegos en esa ocasión de México 68 estuvo representada por su exponente artístico más admirado e importante de la música juglaresca y primer Rey de la Leyenda Vallenata: Gilberto Alejandro Durán Díaz. 


La competencia estuvo muy disputada llegando a la final con la delegación de Alemania, después de dejar en el camino a países como Japón, República Dominicana, Perú, España, Italia, Inglaterra y México, naciones que eran grandes favoritas a ganarse la Medalla de Oro. 


Alejo Durán acompañado por sus eternos coequiperos José Tapias Fontalvo (guacharaquero, Qepd) y Pablo López (cajero), hicieron temblar de emoción a todo el auditorio que se encontraba en el Teatro Hidalgo ubicado en el Centro Histórico de la ciudad de México. 


Esa mezcolanza musical de indígenas (guacharaca), negros (caja) y europeos (acordeón), ese género musical declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ese vallenato del alma magistralmente ejecutado por el más grande juglar de la música colombiana y sus compinches no tuvo contendores, ni el mismo Hércules hijo de Zeus y su fortaleza mitológica hubiese aguantado el ímpetu de esa sublime faena tan perfecta en armonía y letras de nuestros campesinos cantores, verdaderos poetas del alma y dueños de una filosofía del amor, de una filantropía de la vida, la naturaleza y el sentimiento hacia la mujer.


El auditorio entró en delirio tan pronto Alejo pisó pitos, pisó bajos. Tan pronto Pablo López con la caja, y José Tapia con su trinche y Pastor Arrieta con más percusión se sumaron a la fantástica sinfonía llegada del Caribe colombiano. 


'Alicia adorada', '039' y 'La pollera colorá', canciones que causaban furor en México, retumbaron en el magno escenario, donde Mario Moreno 'Cantinflas' era uno de los jurados…  (www.elespectador.com) .


Sin dudas ese "ideal olímpico" tan custodiado y defendido por el fundador oficial de estas justas deportivas el Barón Pierre de Coubertin, que consistía en una elevación de la mente y el alma que superara las diferencias entre naciones y culturas, abarcando la amistad, el sentido de solidaridad y el juego limpio, lo cual contribuiría en última instancia a un mundo mejor y en paz, quedaba bien representado con el alma pura y trasparente del gran Negro Alejo, el único competidor del Festival de la Leyenda Vallenata que se descalificó él mismo por amor a su música, a su pedazo de acordeón y a su pueblo amado. 


El principal cantor de las antiguas olimpiadas griegas, el poeta Píndaro, desde los cielos debió quedar complacido con la escogencia de Alejo y su conjunto como los bañados en oro y laureados en estas competencias artísticas y deportivas de México 68, la primera Medalla de Oro para Colombia.