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jueves, 22 de abril de 2021

La mató, quien ella menos imaginó



Wendy Clemente Zabaleta, de 21 años y residente en el barrio El Salvador, zona norte de Sincelejo, jamás imaginó que su vida acabaría a tan corta edad.


Viajó antier al municipio de Tiquisio, en el sur de Bolívar, donde según allegados, estaría solo por un mes, pero tristemente, la muerte la sorprendió el mismo día que llegó.


Según el reporte de las autoridades bolivarenses, la sincelejana se encontraba en el bar El Almendro, ubicado a 15 metros de la parte trasera de la estación de Policía de esa localidad. Durante el día la joven habría compartido en el bar, donde presuntamente trabajaba, con el auxiliar de Policía Edison Agámez Domínguez, de 19 años de edad y natural de Zambrano, Bolívar.


Después de pasar gran parte del día ingiriendo alcohol al lado de la sucreña, el auxiliar se fue a la estación, pues le correspondía el primer turno como centinela, a las 10:00 de la noche.


Uniformado y con fusil en mano el auxiliar regresó a donde se encontraba Wendy con otras compañeras. Ahí se habría puesto a manipular el arma de fuego, un fusil Galil 556, el que presuntamente, activó de manera accidental, impactando a la sincelejana en el pecho, que se desplomó a la entrada del bar, aturdidas sus compañeras y demás personas que llegaron al sitio no sabían qué hacer, hasta que un grupo de jóvenes la levantaron y la llevaron a un centro asistencial, pero ya había muerto. 


El auxiliar fue capturado. Wendy dejó una pequeña de dos años de edad. Su cadáver fue trasladado a Medicina Legal, en Magangué, para luego ser llevado por su familia a Sincelejo.

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