jueves, 11 de febrero de 2021

La soledad, abandono y pobreza de una enfermera Sancarlence sobreviviente del Covid -19

“Se contagió salvando vidas y hoy está enferma y en la pobreza absoluta, abandonada por su EPS, por el hospital San Jerónimo y por la ARL Sura.”

Es como si la Divina Providencia hubiera escogido a la auxiliar de enfermería, Rita Taboada Vertel, para desnudar las miserablesas de las entidades y personas que manejan los recursos de la salud. Ella representa a miles de trabajadores de ese sector, que en medio de la batalla contra el COVID-19, en la primera línea de atención, se contagiaron con el virus y lograron sobrevivir. Pero después les ha tocado en la soledad, sin respaldo alguno, agobiadas por la pobreza, luchar contra algo que los expertos llaman las secuelas post Covid-19.

Supuestamente a esos trabajadores de la salud que le han puesto el pecho a la pandemia, les llamamos “Héroes”. Deberíamos describirlos más bien como “Mártires”.  Hablando con Rita, recordé a un enfermero amigo que a diario me sugería que le preguntara desde mis redes al Gobierno Nacional por los famosos incentivos para el sector salud, ese que no todos recibieron. El COVID-19 se llevó a mi amigo enfermero, mientras las promesas del Gobierno Nacional se volvieron quimera.

Debería darle pena y vergüenza al ministro de Salud, saber que en Montería hay una madre soltera, auxiliar de enfermería, que se contagió de COVID-19 en julio del año pasado mientras atendía a pacientes en el hospital San Jerónimo de Montería, y que después de permanecer 15 días hospitalizada en la misma institución, salió con vida, se fue a terminar de recuperar a su casa, donde hoy por las secuelas de la enfermedad no ha podido volver a trabajar. Se contagió salvando vidas y está enferma, en la pobreza absoluta. Rita Taboada tiene diagnosticada una fibrosis pulmonar, y por la falta de pago no tiene forma de desplazarse para que le practiquen las terapias.

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