sábado, 9 de enero de 2021

¿Se cree un pez? Hombre se implantó dos aletas y ahora dice ser ‘transespecie’



Manel de Aguas, un joven artista español, viajó en enero pasado a Japón para implantarse unas aletas de silicona en el cráneo porque se considera “transespecie”. “No me considero cien por ciento humano. Mi persona no coincide con el concepto biológico que se conoce”, dijo al medio Infobae.

Estas aletas, de 500 gramos cada una, tienen unos microchips ubicados entre la piel y el hueso que, según dice, le “permiten recibir información como vibraciones de sonido, humedad, presión y temperatura”. El joven se definió como cyborg, “un ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos”, de acuerdo con la RAE.

En una publicación en Instagram, manifestó que debió realizarse este procedimiento en Japón porque en varios centros médicos de España se negaron a realizarlo. “Estoy muy contento de que finalmente haya podido hacer los implantes en Tokio, después de que la propuesta fuera rechazada en varios centros de España. La normalización de las cirugías transespecie es aún un tema por el que se tiene que abogar y aún es difícil encontrar profesionales que quieran hacerlas, aunque uno al final siempre encuentra a gente dispuesta a ayudar. De todos modos, espero que en el futuro todo esto se vuelva más fácil”, señaló entonces.


Reconoció, no obstante, que estas aletas le generan molestias en la piel. “Tengo la zona de la piel resentida. Son bastante pesadas”, dijo.

De Aguas, que también es fotógrafo y productor musical, afirma que por su apariencia en la calle lo miran “raro”, pero sus familiares y amigos lo apoyan. “Fue un proceso gradual con muchas preguntas sin respuesta. Mi familia y amigos siempre me apoyaron porque vivieron de cerca cada decisión. En la calle, pues me miran raro, aunque eso no me afecta”, dijo en entrevista con el medio argentino.

Hace tres años fundó la asociación Trans Species Society en compañía de Neil Harbisson, la primera persona reconocida como un cyborg por un gobierno, Reino Unido, y la coreógrafa Moon Ribas, que tuvo sensores sísmicos en su cuerpo. Antes de las aletas, De Aguas afirmó que tuvo un chip en la nuca, que se colgaba con el uso de una liga.


“Desde siempre he tenido una conexión espiritual con la naturaleza, desde que solíamos ir en familia a hacer camping”, sostuvo.

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