martes, 8 de diciembre de 2020

Trabaja de "repartidor" llevando consigo las dos hijas pequeñas: la historia de una extraordinaria mamá

Ser madre es un inmenso regalo pero también una enorme responsabilidad. Se deja de pensar en uno mismo para poner a los hijos en primer lugar antes que otra cosa. Se necesita nutrirlos, cuidarlos y protegerlos. Todo esto da un enorme trabajo.

Incluso, cada mujer, en similares circunstancias, descubre de tener dentro de si recursos increíbles y de ser capaces de soportar cualquier prueba. Aquí una historia que habla justamente de las fuerzas excepcionales de cada mamá.

Lada Koroleva vive en Rusia junto a sus dos niñas, una de dos años y otra de pocos meses. Ha tenido que arreglársela sola practicamente desde siempre. no ha podido jamás contar con la familia, por eso a los 17 años se fue de su casa. Ha conocido un hombre con el cual se ha casado y de él ha tenido una hija. Incluso mientras ella buscaba arreglárselas llevando el pan a la mesa, el hombre no hacía otra cosa que perder tiempo y dinero en el video póker.

Leda ha resistido hasta que pudo, pero luego ha decidido dejarlo. Al mismo tiempo, sin embargo, había nacido también la segunda hija, así fue que se encontró practicamente sola teniendo que cuidarlos. La joven hoy tiene 19 años y trabaja en un servicio como repartidora de alimentos a domicilio. No teniendo a nadie con quien dejar al pequeño, fue obligada a llevarlo con ella durante cada turno de trabajo.

Su historia ha comenzado a ser viral cuando publicó la foto de ella misma con la mochila llena de comida para entregar, junto al cochecito con adentro las hijas. Por meses Leda ha hecho esta rutina masacrante, todo para poder sobrevivir y mantener las propias hijas. Muchos que han conocido su situación, contribuyeron ayudándola regalándole pañales y otras cosas de las que podía necesitar.

Algunos la han acusado de aprovecharse de las niñas para engañar a la gente y recibir de ellos caridad. Pero Leda sigue derecho por su camino y deja que las malas lenguas se pierdan solas. Después de tanto tiempo, ahora, está en busca de un empleo estable y sobre todo de algún trabajo que pueda desarrollar en casa. En este modo no estaría más obligada a estar por la calle de Moscú con dos pequeñas niñas.

Aquellos que la critican son la minoría respecto a todos aquellos que han declarado admiración por ella y que esperan pueda pronto encontrar un poco de equilibrio y de estabilidad. La historia muestra aquello de la cual puede ser capaz una madre. Al mismo tiempo hace reflexionar sobre el valor y la conciencia de traer al mundo una nueva vida, porque cuando se hace, se necesita también hacer de todo para cuidarlo.

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