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martes, 3 de noviembre de 2020

Trump y Biden se juegan este martes las llaves de la Casa Blanca



Llegó la hora de la verdad. Tras cuatro caóticos años y una de las campañas más disputas de toda la historia, millones de estadounidenses acudirán a las urnas este martes para definir quién, entre Joe Biden y Donald Trump, se queda con las llaves de la Casa Blanca.


O al menos una parte de ellos, pues casi 100 millones ya lo habían hecho de manera anticipada y se esperaban otros 60 millones de sufragios presenciales. Cifras sin antecedentes en este país y que hablan, por sí solas, del enorme interés que existe entre la población por participar en unos comicios que son vistos, por republicanos y demócratas, como una cuestión de vida o muerte.


Y la incertidumbre no podía ser mayor. Este fin de semana hubo un diluvio de encuestas que si bien confirmaron el favoritismo del exvicepresidente, también mostraron una carrera que se ha apretado levemente en algunos de los estados que definirán la contienda.


Algo que está generando temor, especialmente entre los demócratas, ante la posibilidad de que se repitan los resultados del 2016, cuando Trump terminó ganando, pese a que muchos sondeos apuntaban a su derrota.


Y aunque se trata de una carrera diferente y los encuestadores han dicho que tomaron correctivos para evitar una debacle similar, el ambiente es de cautela y no hay nadie destapando champaña.


Quizá todo lo contrario. Tanto Biden como Trump, al igual que las figuras más prominentes en los partidos, se volcaron de cabeza en una frenética correría de última hora por distintos puntos del país para incentivar a sus votantes.


Algo que se vio reflejado hasta en las páginas de este diario con dos entrevistas de ambos candidatos compitiendo por los votos de hispanos y colombianos en EE.UU.


Como se había anticipado, todos los ojos estarán puestos esta noche en ese grupo de estados “indecisos” que van a inclinar la balanza. Y si bien se habla de unos 12, en realidad son cinco, o menos, los que tienen al país con el corazón en la mano. En primer lugar están Wisconsin, Míchigan y Pensilvania, o el llamado ‘muro azul’, que llevaban décadas votando por demócratas, pero que hace cuatro años les dieron la espalda.


Si Biden los recupera y gana los mismos estados en los que se impuso Hillary Clinton (donde va adelante, según todos los sondeos), gana las elecciones. Pero si pierde en cualquiera de ellos se pueden embolatar sus aspiraciones salvo que triunfe en alguno de los otros estados “indecisos”.


De momento, las encuestas dicen que el exvicepresidente va adelante en todos. En Míchigan, por 5,1 puntos, según el promedio de Real Clear Politics; en Wisconsin, por 6,6, y en Pensilvania, 4,3.


El problema es que fue en estos tres estados fue donde los sondeos más se pifiaron en el 2016. En Michigan, a pocos días de las elecciones estos decían que Clinton iba adelante por 3,4 puntos pero Trump lo ganó por un margen del ,3 por ciento.


En Wisconsin favorecían a Hillary por 6 puntos y Trump se impuso por ,7 puntos y en Pennsylvania le daban 1,9 puntos de ventaja y perdió por ,7.


En este ciclo electoral la ventaja de Biden frente a Trump es más grande en los tres estados que la de hace cuatro años. Y los encuestadores han dicho que han corregido los modelos para evitar los errores.


Entre los ajustes, hacer encuestas más próximas al día de las elecciones para poder contabilizar a los que deciden en el último momento y discriminar por nivel educativo, pues creen que se subvaloró el voto de las personas sin educación superior, que se inclinaron por Trump.


Como dice Nate Silver, de FiveThirtyEight (expertos en cálculos electorales), para que Trump repita la sorpresa, las encuestas tendrían que estar aún más equivocadas que hace cuatro años.


Pero, anota, la diferencia está muy cerca del margen de error y cualquier cosa podría pasar. Sobre todo en unas elecciones en las cuales no es claro si la gente piensa acudir a las urnas ante la amenaza del covid-19 y en la que se ha utilizado como nunca el voto por correo, que podría complicar el escrutinio.


Los otros dos estados que podrían ser claves son Arizona y Florida, ambos ganados por Trump la vez pasada. En Arizona, un estado que suele favorecer a los republicanos, las encuestas sugieren que Biden podría ganarlo. En la Florida hay un empate técnico. Y una derrota del presidente en alguno de los dos podría ser mortal.


Y una derrota del presidente en alguno de los dos podría ser mortal.


El otro tema que producía desvelo entre los expertos se relaciona al conteo de votos y el momento en el que se sabrá el nombre del ganador.


En EE.UU cada estado tiene reglas distintas sobre el tiempo que se puede demorar contado los votos y el momento en el que anuncia los resultados oficiales. Y eso oscila entre dos y 5 semanas.


Pero por lo general el nombre del ganador suele conocerse la misma noche de las elecciones -o al día siguiente- basado en las predicciones que hacen los medios de comunicación utilizando resultados parciales.


Algo que rara vez ha presentado problemas pues los márgenes del ganador han sido nítidos y el volumen de votos pendientes por contar más allá del día de las elecciones ha sido muy pequeño.


En estas elecciones la situación es diferente pues millones de personas optaron por votar por correo. Se trata de un tipo de sufragio que tarda más en ser contado, pues se hace de manera manual, e incluye la verificación de firmas y otras medidas de control. Además varios estados, entre ellos Pensilvania, han otorgado algunos días extra para permitir que lleguen los votos que aún hacen su trámite en el correo.


Como nadie sabe el volumen real de ese voto ausente, lo más probable es que los medios no puedan anticipar el ganador a menos que la ventaja para uno u otro sea muy grande.


Lo que si puede pasar, y esa es otra gran preocupación, es que alguno de los dos candidatos se declare ganador sin que se haya terminado de contar. Especialmente en el caso de Trump, pues se cree que sus simpatizantes votarán más de manera presencial y podría ir adelante en el conteo inicial pero luego perder terreno una vez se cuente el voto por correo.


Y a esa incertidumbre también se suma la posibilidad de que algún partido, o los dos, demanden las elecciones en un estado donde sean detectadas irregularidades.


Todos un escenario que está contribuyendo al ambiente de tensión que se respira y que ya ha hecho erupción en algunas partes del país.


Este fin de semana, por ejemplo, se reportaron múltiples incidentes de enfrentamientos entre seguidores de Trump y Biden.


En Texas, más de 100 carros de "trumpistas" interceptaron un bus de la campaña de Biden y la policía tuvo que intervenir para que pudieran llegar a su destino final.


En Washington, la capital, muchos negocios cercanos a la Casa Blanca han protegido sus vitrinas con láminas de madera previendo fuertes protestas si crece la percepción de que se están tratando de robar las elecciones.


Por eso medios y expertos están pidiendo paciencia a la ciudadanía mientras los estados terminan de contabilizar los sufragios y se puede anunciar un ganador.


Pero ese clamor se ha visto afectado por las declaraciones de funcionarios de Trump indicando que piensan clamar la victoria esta misma noche si van adelante en el conteo pese a saber que habrá millones de votos aún en proceso de ser sumados.

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