viernes, 20 de noviembre de 2020

Piloto de avión casi es expulsado de su ventana en pleno vuelo a 23 mil pies. Sobrevivió de milagro



Las estadísticas dicen que sufrir un accidente aéreo es muy difícil, siendo que un desastre de este tipo se da en uno cada 5,4 millones de vuelos. Esto porque la seguridad es la prioridad número uno en cualquier aerolínea con la que se vuele. Éstas, están preparadas tanto para climas duros, fuertes turbulencias e incluso a causa de una acción humana, como un ataque a terrorista.


Pero lo que un piloto británico vivió, podría considerarse como uno de los accidentes más peculiares en la historia de la aviación. Tim Lancaster por poco fue expulsado del avión por la ventana en pleno vuelo. 


Todo ocurrió en 1990, en un vuelo desde Birmingham, Inglaterra a Málaga, España, el avión pilotado por Tim Lancaster había alcanzado la altitud de 23 mil pies cuando de pronto 2 de las 6 ventanillas de la cabina se rompieron, como se relata a Sydney Morning Herald. Debido a la fuerza generada en ese momento por la presión, Tim se vio succionado por el orificio  mientras la azafata de cabina Nigel Ogden alcanzó a tomarlo por las piernas antes de salir completamente expulsado.


Un segundo tripulante, John Heward llegó a la cabina y pudo tomar a Lancaster por el cinturón, a lo que un segundo después se le unió otro asistente de vuelo se aferrara a la silla del piloto para ayudar a sujetar la cadena de personas que estaban tratando de meter a Lancaster al avión.


En ese minuto, el copiloto Alistair Atchinson se hizo a cargo de los controles mientras el piloto se aferraba de lo que podía fuera del avión mientras era estabilizado.


La azafata Ogden contó posteriormente que vio como el piloto solo tenia las piernas dentro del avión y su cuerpo se doblaba hacia afuera al rededor del avión. Lancaster acabó doblado con una forma de U alrededor de las ventanas. Pensaban que no había forma de volverlo a la cabina.


Mientras el copiloto Atchinson pedía ayuda a la torre de control, estabilizó lo que más pudo el avión y terminó aterrizando en el aeropuerto de Southampton, donde llegaron los servicios de emergencia y Tim Lancaster, afortunadamente seguía con vida.


Lancaster sufrió varias fracturas y estuvo expuesto a la congelación, a estas alturas ningún tripulante puede creer que haya sobrevivido a tal accidente.


Podemos decir, al menos, que la experiencia pudo convertirse en un precedente para la confección de los aviones modernos, los cuales hoy cuentan con toda serie de medidas evitando así, que accidentes de este tipo vuelvan a producirse.

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