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¿Pagaría un impuesto sobre la carne para evitar el cambio climático?

¿Estaría dispuesto a aceptar un impuesto sobre la carne? ¿O a que los supermercados eliminen las ofertas de “compre uno, lleve dos” en productos ultraprocesados?. 

Estas son algunas de las propuestas que publicó este miércoles la Alianza de Salud sobre el Cambio Climático (UKHACC, por sus siglas en inglés) . Conformada en 2016 en Reino Unido por médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud, este grupo busca encontrar soluciones para frenar el fenómeno climático y que, a su vez, protejan y promuevan la salud pública. Entre sus integrantes está la British Medical Association y 10 Royal Colleges de medicina y enfermería.

En el documento elaborado por la Alianza sugieren, en pocas palabras, que los alimentos que tienen un fuerte impacto ambiental sean gravados con impuestos para 2025 a menos que la industria alimentaria actúe de forma voluntaria.

Entre las propuestas que hacen en el texto, titulado Consumidor total : construyendo un sistema alimentario más saludable para las personas y el planeta, piden que los alimentos tengan información sobre cuál es el impacto ambiental que generan, además de información precisa sobre sus aportes nutricionales.

También creen que es hora de poner un impuesto a la carne, para así disminuir su consumo. Con esto no buscan que la población sea vegana, sino, como le dijo al diario The Guardian Kristin Bash, coautora del documento, "que aumente su consumo de proteína vegetal. Es un mensaje simple y algo que es ampliamente apoyado por las organizaciones de salud de todo el mundo ".

Así mismo, proponen acabar las promociones “compre uno, lleve dos” en alimentos que son malos para la salud y para el ambiente.

“El mensaje es claro: sin una reducción drástica en la producción y el consumo de carne y lácteos, hay pocas posibilidades de evitar niveles peligrosos de cambio climático”, le dijo a The Guardian Marco Springmann, profesor de la Universidad de Oxford que no estuvo involucrado en el informe.

Los autores del documento tienen buenas razones para hacer sus sugerencias. Una de ellas, como se lee en su página web, es que “la mayor parte de la actividad para mitigar el cambio climático se ha centrado en la descarbonización de la energía y el transporte, pero ahora se reconoce ampliamente que será imposible mantener las temperaturas globales en niveles seguros a menos que haya una transformación en la forma en que el mundo produce y consume alimentos, lo que constituye más de una cuarta parte (26%) de las emisiones globales de gases de efecto invernadero”.

En otro términos, señalan, la dieta es un área clave en la que se pueden realizar cambios que beneficien de manera simultánea la salud de las personas y del planeta.

Otra de las propuestas de la Alianza es que los nuevos acuerdos comerciales que haga Reino Unido deben “incluir una cláusula que exija que las importaciones cumplan con las normas medioambientales del Reino Unido”.

“Será necesario que las personas y las organizaciones cambien su comportamiento para reducir la contribución de los alimentos a la emergencia climática”, señalan.

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