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sábado, 7 de noviembre de 2020

Levantadora de pesas rusa tuvo que comprobar que era una mujer. No la dejaban subir al avión

“Me regañaron como a un niño delante de la gente en la cola. Estaban interesados en quién soy yo, en mi vida y en mis costumbres en la cama. Fue humillante. No quise ser grosera, pero me sentí indefensa ante esa situación. Traté de demostrar que soy una mujer”, confesó la atleta. La incomodaron frente al resto.

Anna Turaeva, una famosa levantadoras de pesas de Rusia de 42 años, vivió un incómodo momento cuando subía a un avión con la aerolínea rusa Utair, desde San Petersburgo hacia su ciudad natal, Krasnodar, vía Moscú.

La deportista, quien tiene una serie de medallas y récords por ser una de las mejores de su país, explicó a LADbible cómo se le prohibió el vuelo. Señaló el horror que tuvo que vivir cuando fue interrogada con preguntas íntimas frente a los demás pasajeros que estaban a bordo.

“Me regañaron como a un niño delante de la gente en la cola. Estaban interesados en quién soy yo, en mi vida y en mis costumbres en la cama. Fue humillante. No quise ser grosera, pero me sentí indefensa ante esa situación. Traté de demostrarles que soy una mujer”. señaló Anna. 

La deportista, quien se ha proclamado seis veces campeona del mundo y diez veces a nivel europeo en el powerlifting, tuvo que someterse a grandes transformaciones debido al deporte que practica. Decidió quitarse los pechos para competir de manera que fuera más cómodo, debido a la fuerza que tiene que levantar. Sin embargo, no deja de ser mujer.

La gran humillación que le tocó vivir  a Anna, se debió a que el personal de seguridad de la aerolínea no creía que fuera efectivamente mujer cuando mostró su pasaporte. Se veía distinta y al personal del aeropuerto le pareció extraño. Le hicieron una serie de preguntas para confirmar que era ella, llegando al punto de cuestionarla sobre sus preferencias sexuales.

Anna, a pesar de sentirse incómoda y humillada, contestó a todas las preguntas y les explicó por todos los procesos de transformación que ha pasado su cuerpo. Dejó claro que era mujer y que no tenían el derecho de dudar de ella.

Después de minutos interrogándola y dudando de ella, el personal de seguridad accedió a que la deportista abordara el avión rumbo a casa.

“Hice todo lo que depende de mí para que me crean en mi naturaleza. Entonces ocurrió un milagro, me permitieron subir al avión”.

Anna, debido al mal rato que vivió y lo vulnerada que se sintió, hizo una denuncia a través de sus redes sociales contando lo ocurrido en el aeropuerto. Finalmente, la aerolínea se disculpó y quedaron en comprobar las acciones del personal de seguridad y aseguraron que no volverá a ocurrir.

Quedaron en ‘comprobar’ las acciones de su personal y aseguraron que no volvería a ocurrir.

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