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domingo, 30 de agosto de 2020

Evitar otra cuarentena, el gran desafío del gobierno Colombiano

Las consecuencias negativas de la pandemia han sido tan devastadoras que produjeron titulares como este: ‘Dane: una cuarta parte de los hogares pasaron de tres a dos comidas diarias’.

En efecto, la Encuesta Pulso Social (EPS), divulgada el viernes, reveló que el 23 por ciento de los hogares redujeron de 3 a 2 ‘los golpes diarios’ y, aún más grave, el 10 por ciento de los hogares ahora solo tienen para una comida al día.

El estudio también detalla que los jefes de hogar se han visto “muy afectados emocionalmente” en estos tiempos de incertidumbre. En las 23 ciudades más grandes, se les preguntó qué sentimiento habían tenido durante la cuarentena. “El 44 por ciento de esas personas que llevan las riendas del hogar respondió que han sentido preocupación, nervios y la tristeza”, dice el director del Dane, Juan Daniel Oviedo.

“Por la pandemia se perdieron casi cinco millones de empleos”, afirma Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo. “Uno de cada cinco colombianos con posibilidades de trabajar quedó en la calle, una destrucción muy grande para una sociedad en donde la mayoría de los hogares dependen sustancialmente de los ingresos laborales”, explica. Por eso, él cree que sin entrar en ese dilema de salud o economía, el país sí necesitaba la apertura que se viene.

El día 'D'

En camino a los 600.000 contagiados y a los 20.000 muertos, Colombia se enfrenta a este desafío a partir de este martes 1.º de septiembre. Atrás quedan las cuarentenas obligatorias que mantuvo a buena parte de la gente encerrada en sus casas y se pasa al ‘distanciamiento individual responsable’.

Se trata de un voto de confianza con un llamado a la responsabilidad, que en este caso es tan elemental como importante: cumplir con los protocolos de bioseguridad –uso obligatorio de tapabocas, lavado frecuente de manos y evitar los encuentros masivos–.

Es una delicada fase en la que se apela a la solidaridad colectiva para que el país se levante, se reactive la economía, se recupere el empleo y, clave, la propagación del virus se mantenga a raya.

El presidente Iván Duque declaró el inicio de la cuarentena el 22 de marzo. La medida fue efectiva, como se lo manifestó la OMS que le dijo que las cosas se estaban haciendo de manera adecuada en el propósito fundamental de evitar el colapso del sistema de salud. Luego, el mandatario decretó más extensiones, aunque en paralelo daba luz verde a la apertura gradual de sectores económicos.

Así hasta llegar a la fase de este martes, que incluirá la reapertura de la economía y el regreso del transporte aéreo nacional y el terrestre intermunicipal.

Pero ¿vale la pena tomar semejante riesgo? Martha Ospina, directora del Instituto Nacional de Salud, pone las cosas en contexto y pide echar un vistazo atrás. ¿Qué se logró con la cuarentena?, pregunta. “Ganar tiempo”, responde. “Tiempo para entrenar los médicos, para comprender más la enfermedad, probar los ensayos clínicos, ampliar la red de diagnósticos, buscar en el mundo los ventiladores, comprarlos y que empezaran a llegar”, enumera.

Por su condición de haber estado en la primera línea de batalla frente al coronavirus y de saber las dolorosas consecuencias que puede causar, ella, sin embargo, dice que una cuarentena es una medida extrema y que se convierte en “insostenible” porque “todos necesitamos trabajar”. Colombia, dice, no puede siquiera compararse con países que tienen índices más altos de ingresos y que tampoco pudieron soportar tantos días la cuarentena.

¿Entonces qué? “Pues que hay que cambiar, y por eso vamos al aislamiento individualizado, pero eso debe ser en serio”, exige. “Los colombianos de todos los estratos, en las ciudades, en los municipios”, deben cambiar el chip. Guardar esos conceptos tan nacionales como nocivos del “avispado” que “no respeta las medidas y se las vuela”. En ese caso, no puede ser, clama. Por eso dice que tiene “angustia” no solo como directora del Instituto, sino como colombiana, porque sabe que está en juego la vida misma.

Para Diego Molano, director del Departamento Administrativo de la Presidencia y uno de los funcionarios del equipo creado para enfrentar al inesperado covid-19, la apertura se tomó con base en los datos técnicos y científicos de salud y económicos. Las cuarentenas no curan, solo permiten ganar tiempo para prepararnos y eso fue lo que hicimos, cuenta: fortalecimos el sistema de salud para garantizar la atención médica y salvar vidas, explica.

“Colombia pasó de hacer 600 pruebas diarias en marzo a más de 40.000 por día este mes. Aumentamos el número de camas de cuidado crítico de 4.300 a 9.800, de una meta de 10.000; pasamos de cero a más de 100 laboratorios para procesamiento de pruebas PCR, dispersamos 78 millones de elementos de protección para el personal de salud que está en primera línea, y activamos la estrategia de Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo”, enumera Molano.

¿Dónde está el pico?

“Gracias a todo este trabajo ahora nos podemos enfocar en reducir la tasa de contagio, que al comienzo de la pandemia era alrededor de 2,7 y ahora es de 1,3, y con la estrategia de Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo Sostenible (PRASS) esperamos que llegue a uno o menos”, asegura. Pero ¿por qué ahora? ¿Ya se pasó el pico de la pandemia?

En la Casa de Nariño creen que gracias a la oportunidad con la que se tomaron las medidas de prevención, contención y mitigación no hubo un pico nacional, sino unos regionales y focalizados que han podido ser controlados, como los de hace un par de meses en Leticia, Tumaco, Quibdó, Barranquilla, Cartagena y Cali y que ahora otras regiones enfrentan; hay mayor capacidad para responder. 

El Estado considera que estamos en lo que los epidemiólogos llaman una meseta, que puede tomar aún algunos días. Pero ¿se teme un rebrote? En algunos lugares del mundo, como en España y Alemania, se han presentado rebrotes. “Por eso es fundamental ahora el aislamiento selectivo y el distanciamiento individual responsable”, reitera el presidente Duque.

En esto hay que ser categórico: es no y no a la relajación. Una nueva cuarentena tendría consecuencias imprevisibles. Así lo advierte Idaly Barreto, doctora en psicología social y decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Colombia: “Los colombianos que han sido disciplinados con las medidas de prevención continuarán manteniendo buenos hábitos. Sin embargo, estarán expuestos a ambientes en los que no podrán regular el incumplimiento de los protocolos de bioseguridad de otras personas. La falta de conciencia ciudadana, sumada a las condiciones socioeconómicas y de infraestructura aumentarán la posibilidad de rebrotes”, dice.

Es tradición, finalmente, que con la llegada de septiembre en el imaginario colectivo se crea que el año ya se fue y se piense en Navidad y Año Nuevo. Eso también lo consideró el Gobierno esta semana ante la pregunta: ¿cómo funcionarán las fiestas de fin de año? “La pandemia es cambiante, por lo que no podemos responder con certeza a esa pregunta”, dijo el Ministerio de Salud.

“Mientras no exista un tratamiento o vacuna, debemos evitar los lugares concurridos, cerrados, y el contacto cercano. Para lograr una Navidad en familia debemos, hoy más que nunca, ser más disciplinados y cumplir todos los protocolos de bioseguridad”, agregó.

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